POR UNANIMIDAD EL TRIBUNAL CONDENÓ A LOS IMPUTADOS POR EL CRIMEN DEL POLICÍA EN CORCOVADO

El Tribunal Colegiado, constituido en esta oportunidad por la Dra. Carina Estefanía y el Dr. Ricardo Rolón, con la ausencia del Dr. Roberto Casal por encontrarse de turno en su jurisdicción, dio lectura a la sentencia. Los magistrados dieron por plenamente probado el caso de la Fiscalía y condenaron como coautores de los delitos de Homicidio y Lesiones graves, ambos calificados por ser cometidos para lograr la impunidad de un tercero y agravadas por el uso de arma.

El marco en el que se produjeron los hechos no fue discutido y el Tribunal así lo consideró.
La presidente del tribunal fue la primera en emitir su voto. Al comenzar respondió a uno de los planteos del Defensor, indicándole que es imposible invalidar el acta suscripta por Grenier ya que en sí misma esta no es prueba, sino por el testimonio del Comisario. La oportunidad de cuestionarla no fue aprovechada cuando declaró Grenier en el debate y las invalidaciones planteadas no se fundaron en el perjuicio concreto. La magistrada sostuvo que aceptar estos cuestionamientos es retrotraerse al viejo sistema procesal en el que se cometían excesos en los planteos de nulidades.

Mediación

Los Jueces tuvieron por probado que los policías llegaron para cumplir con una orden judicial tendiente a la recaptura del prófugo Mai Bustos. Los policías llegaron con la intención de lograr una entrega pacífica, lo que se evidenció es que el Jefe de la Brigada no estaba armado y que quienes lo acompañaban llegaron armados con postas de goma. Aun sabiendo que en el interior de la vivienda los hermanos Bustos estaba armados, la comisión policial siguió bregando por una entrega pacífica.
También se destacó la actitud de transparencia mostrada por el personal policial al filmar el operativo y aportar esta prueba objetiva directa al juicio.

La organización del grupo

La Dra. Estefanía analizó los distintos fotogramas, en los que se puede ver que los hermanos rodeaban en todo momento al prófugo, aunque sus posiciones fueron dinámicas. Solo el menor y Mai llevaban armas de fuego, los otros llevaban un arma blanca y probablemente un hierro. Estaban organizados, en todo momento, al menos uno, apuntaba a la policía, cubriendo así a los otros mientras estos huían.

El prófugo habría sido el primero en disparar

Al analizar lo dicho por los testigos, el Tribunal dio por probado que la primer arma detonada fue la carabina calibre 22. Luego comenzaron a escucharse disparos compatibles con las armas reglamentarias de la policía. Roberts no alcanzó a disparar, apenas dio los primeros pasos fue alcanzado por una bala en su cabeza.
En tanto que en relación a la herida sufrida en su abdomen por el oficial Cañumir, la Dra. Estefanía indicó que existen altas probabilidades de que hubiera sido producida por el revólver calibre 38, secuestrado en proximidades del lugar en que cayó el menor. Por esto y siguiendo una cadena de indicios (la prueba de dermonitrotest dio positivo en la mano del adolescente), entendió el Tribunal que debió ser él quien efectuó aquel disparo.

La escena del crimen

La falta de vainas disparadas por la policía en el lugar de los hechos, fue atribuido por el Tribunal a los civiles que se introdujeron en el lugar, y no a los propios policías.

No condenan los Jueces sino la prueba

En su voto el Dr. Casal resaltó que, por el principio de inocencia, es la Fiscalía la que debe acreditar la culpabilidad del o de los imputados, mediante la prueba. Es entonces la prueba de responsabilidad la que condena a un imputado y no el Juez al dictaminar la culpabilidad o inocencia. El magistrado valoró los testimonios vertidos en el juicio como creíbles, haciendo hincapié en los relatos policiales de lo sucedido.

La participación de los imputados

Acreditado por el Tribunal el modo en que sucedieron los hechos, los magistrados analizaron el grado de responsabilidad que compete a cada uno de los imputados. Recordemos que la Fiscalía planteó la coautoría funcional en tanto que la defensa sostuvo que no fueron sus pupilos los que dispararon contra los uniformados heridos.
“Ha demostrado el Fiscal y los demás acusadores, cual fue el aporte al hecho de cada uno de los imputados”. El menor con arma de fuego lesionó a Cañumir y luego siguió disparando contra otros dos uniformados hasta que cayó herido.
Daniel interpuso su cuerpo entre Mai y la policía. Estaba armado, aunque no con arma de fuego sino con un cuchillo, procurando evitar que se acerque la policía. Mantuvo todo el tiempo su rol de escudo.
Los cuatro imputados tenían la decisión común de ejecutar el hecho, “si tiran tiramos”, estaban dispuestos a cometer un ilícito para lograr la impunidad del prófugo. El Dr. Ricardo Rolón describió los elementos que evidencian el plan trazado: la similitud de las ropas, los rostros y cabezas cubiertos, la portación de armas, los roles en una acción coordinada…
Todos realizaron un aporte a la concreción del hecho y ambos imputados deben responder por el homicidio y las lesiones graves. Este resultado estaba incluido como posibilidad en el plan, entendieron los Jueces. Se le reprocha que haya contribuido a que el plan no se frustre. “Sin el aporte de cada uno de los imputados el resultado no se hubiera producido”, sostuvo Estefanía. Cada uno en particular pudo evitar el desenlace quitando su participación y por esto deben ser tenidos por coautores.

El dolor

La presidenta del tribunal cerró su voto diciendo “que ha sido el dolor el sentimiento que ha reinado en este extenso debate oral y público, pues el 8 de marzo de 2009 la tragedia llegó al menos a cinco familias, me refiero a la de Tito Roberts, a la de Luís Cañumir, a la de MAB, a la de Wilson Bustos y a la de Daniel E. Bustos.
El dolor no hace diferencias. Pero los hechos sí. Digo esto porque el dolor llegó a las víctimas, en atención a que estaban cumpliendo su función que justamente es hacer cumplir la ley. Contrariamente, a la vida de los Bustos, llegó por haber violado la ley, por haber elegido un camino que no les estaba permitido.
Aun cuando pueda comprenderse que los familiares crean en la versión que Cristian le dio de los hechos que motivaron aquella prisión preventiva de la que se evadió, ello no los autoriza a cometer delitos para evitar la actuación de la Justicia.
Es por esta razón y no por su condición social, que son ellos los que están sentados en el banquillo de los acusados y no los funcionarios que formaban parte de esa comisión policial”, expuso la magistrada.

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