V JORNADAS DEL SAVD “MALTRATO INFANTIL”

A sala llena transcurrió el último día de actividad de las V jornadas del SAVD en el Melipal. El Director del Hospital Pedro Elizalde de Buenos Aires, Dr. Norberto Garrote expuso sobre maltrato infantil. Las diferentes formas de maltrato en niños, sus manifestaciones sintomáticas y sus consecuencias en el desarrollo físico y neuronal, fueron algunos de los aspectos informados. Por la tarde expuso el Dr. Esteban Pikiewicz sobre lo imposible de la relación hombre mujer.

Norberto Garrote es médico psiquiatra infanto juvenil, Director del Hospital Pedro Elizalde de Buenos Aires, Ex Jefe de la Unidad de Violencia Familiar del Hospital Elizalde, Presidente de la Federación Latinoamericana de Psiquiatría Infanto Juvenil, Coordinador de la Red de Asistencia a la Violencia de la ciudad de Buenos Aires, Miembro de la Sociedad Internacional para la prevención del Abuso y Negligencia en la Infancia.
Qué es el maltrato
El Dr. Garrote apuntó que el maltrato y el abuso aun se asocian al trauma físico, sin embargo esta no es la única forma de maltrato. “Maltrato es toda acción u omisión que lesione o pueda lesionar potencialmente al niño, e interfiera en su desarrollo psicofísico emocional y social”. Lo que da lugar a hablar de un niño maltratado va más allá de la acción u omisión, tiene que darse una consecuencia en la víctima. En algunos casos esta consecuencia se produce en un solo episodio y en otros casos se produce por la cronicidad de hechos.
El límite de lo privado
El maltrato hacia los niños no solo es de larga data, sino que también aparece en las diferentes clases sociales. El Director del Pedro Elizalde indicó que se sigue otorgando un valor sobredimensionado a la privacidad de la familia, y el terapeuta en ocasiones convalida modalidades abusivas instaladas en su seno.
Por otra parte, muchos profesionales tienen incorporado que en muchas situaciones de abuso que afecten a niños o jóvenes la intervención judicial se impone. Norberto Garrote considera que es necesario evaluar la situación y no judicializar familias indiscriminadamente. Hay que hacer que la Justicia intervenga cuando una familia no tiene ley y el vulnerable está en una situación de riesgo.
Un buen diagnóstico
El disertante indicó que se dan muchos casos de profesionales de la salud que no quieren verse involucrados en una causa judicial y por este motivo realizan imprecisos informes sobre su intervención. Esta práctica genera con posterioridad grandes dificultades para abordar los casos y para encontrar soluciones a problemáticas muchas veces, serias y que requieren de respuestas que van más allá de la Institución de salud.
En todos los casos la atención del maltrato debe realizarse desde la interdisciplina.
Las formas del maltrato
El Centro Gizalan de España clasifica en varias formas clínicas de presentación del maltrato. Entre otras enuncia: abandono emocional, maltrato emocional, abandono físico, maltrato físico, explotación laboral y mendicidad, abuso sexual, corrupción, maltrato prenatal, síndrome de Münchaussen, incapacidad parental de control de la conducta de los hijos, secuestro y sustitución de la identidad.
La carencia nutricia trae aparejados problemas de crecimiento y desarrollo estructural y neuronal. Al final del primer año de vida el cerebro alcanza el 70% del peso cerebral del adulto. Esto se verá seriamente comprometido en la medida que el niño sufra una notoria desnutrición proteico-calórica. Son síntomas de estas carencias la apatía, irritabilidad, debilidad muscular, hipotrofia, ansiedad, fatiga crónica, hipotonía, hipo- e hiperactividad, entre otras.
Los aportes nutricios posteriores pueden recomponer el peso y la talla pero no el proceso nervioso ya que muchos de estos se completan antes de los dos primeros años de vida y no pueden recomponerse luego.
“Si el abandono o la negligencia es producto de aporte en su medio habrá que hacer un aporte social adecuado para que llegue al niño lo que necesite”, señaló al profesional.
El abandono emocional
Cuando la carencia es afectiva el niño tendrá un crecimiento emocional deficitario. En el caso de ser satisfactorio el vínculo entre la madre y el niño, este va a responder de un modo diferente a los estímulos del medio. Si la estimulación materna es apropiada se facilitan los mecanismos adaptativos del niño.
“El pibe chorro se hizo y no nació así, nosotros somos responsables de estas situaciones”, apuntó el Dr. Garrote. Por otra parte en los casos de maltrato físico, los chicos suelen llegar a los centros de salud con lesiones provocadas por presuntos accidentes. La función de los profesionales es diferenciar un accidente de la evidencia de maltrato. Con esta finalidad las historias clínicas deben ser meticulosas y registrar absolutamente todo.
La explotación laboral o mendicidad
Se habla de explotación laboral o mendicidad, cuando estas actividades interfieren de manera clara en las actividades sociales y escolares de los niños, en tanto que son asignadas con el objetivo fundamental de obtener un beneficio económico o similar para los padres o la estructura familiar. No responde a una circunstancia específica y justificable, sino que tienen un carácter habitual.
Cuando estas actividades se realizan en el ámbito extradoméstico, en la calle, colocan al niño en situaciones de riesgo de ser abusados o tener accidentes
El colmo de la indefensión
El maltrato prenatal suele pasar desapercibido. Se ejerce por el consumo de drogas durante el embarazo las que provocan que el niño nazca con un crecimiento anormal, patrones neurológios anormales, o con síntomas de dependencia física a las drogas.
Síndrome de Munchausen “por poder”
Es aquel en que los adultos, comúnmente las madres, acuden a las instituciones de salud en busca de respuestas a una presunta patología que el niño no tiene. Una manera de detectarlo es que fuera de la presencia de la madre no aparecen los síntomas. El niño es sometido así a múltiples exámenes por patologías inexistentes.
Niños indisciplinados
La incapacidad parental de control de la conducta del niño, aparece como otra de las formas consideradas por la clasificación. En estos casos los padres o tutores manifiestan o demuestran claramente su total incapacidad para manejar de manera adaptativa el comportamiento de sus hijos.
El daño
El elemento común a todas las categorías de esta clasificación es el daño y las consecuencias en la salud psicofísica del niño. La repercusión en la salud mental del niño tendrá íntima relación con:
Intensidad del nivel de estrés y traumas sufridos, la reiteración en el tiempo, el nivel de desarrollo alcanzado al momento del inicio de los malos tratos, y el estado psíquico previo.
Los agresores son como cualquiera de nosotros
El Dr. Garrote destacó que no hay que esperar encontrarse con un monstruo para saber que se está ante una persona que ejerce algún tipo de maltrato. Estas personas son gente como cualquier otro, en apariencia, iguales a quienes los reciben en los consultorios, los centros de salud o en las escuelas, sin embargo esto no impide que desarrollen conductas que pueden ser calificadas como monstruosas. Tienen problemas comunicacionales serios, pero como no desconocen que esto es cuestionado socialmente lo ocultan y recién salta a la luz con algún problema serio.El chico es colocado en relación a la necesidad de los padres y no al contrario como debiera ser. Hay distorsión en la percepción de la realidad del niño. Consideran que el chico tiene que responder a necesidades que tiene el progenitor, y de no lograrlo consideran que él está en contra de la mamá o del papá. Ponen en el chico aquello que no pueden aceptar como falencias personales. Es niño es asociado a las figuras conflictivas.

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