Condiciones extremas, trabajo en familia y paisajes increíbles: cómo es la ruta del vino de Trevelin

Por Clarin/ Experiencias en primera persona en tres bodegas de Chubut. Historias de vida, pasión por el vino y mucho sabor.

En Chubut se logró lo que nadie creía. Hacer vino en condiciones extremas. Estas producciones vitivinícolas se ubicaron entre las más australes del mundo.

Por las bajas temperaturas y las heladas que acechan con arruinar la producción, nadie se había animado a intentarlo. En Trevelin, ubicado a 26 km de Esquel, la primera botella se consiguió recién en 2016. Fue- y sigue siendo- a prueba y error.

“El frío hace que el crecimiento de la planta sea sumamente lento. La uva madura en términos gustativos. El sol hace que se creen componentes aromáticos. El promedio de alcohol de los vinos es de 11%” explica Sofía Elena, enóloga de la bodega Contra Corriente.

En el Valle 16 de octubre son tres los viñedos que conforman la ruta del vino chubutense. Todos trabajan apoyándose, compartiendo herramientas y técnicas para poder hacerle frente a las adversidades.

A continuación, la experiencia de caminar por estas viñas, palpar la pasión de los productores, ver las barricas y saborear estos vinos tan particulares.

Nant y Fall

Acá se respira familia. Trabajan a diario tres generaciones. Sergio Rodriguez, pertenece a la segunda y es quien nos recibe entre las 4 hectáreas sembradas con diferentes vides.

Nant y Fall es la primera bodega de la zona. Una pionera. “Es una actividad que no tenía antecedentes en este lugar. Mis abuelos tuvieron viñedos toda la vida en el norte de Italia. La guerra hizo que se produjera un quiebre de la actividad, pero la pasión se heredó”, explica Sergio.

En 2009, cuando adquirieron la chacra estaba llena de mosqueta. Mientras limpiaban el terreno, comenzaron con estudios de prefactibilidad técnica para saber si las ganas se podían llevar a cabo. “Todo concluyó en que sí era posible la vitivinicultura acompañada de tecnología que nos permita proteger las plantas de las heladas”.

En 2010 se convirtieron en el primer viñedo del lugar. “En 2016 fue la primera vez que en el Valle 16 de octubre se cosechó uva para hacer vino. A finales de ese mismo año Trevelin tuvo su primera botella”.

Sus vinos, productos de 4 varietales- pinot noir, riesling, gewürztraminer y chardonnay- están presentes en lugares sumamente reconocidos como el hotel Llao Llao, el Palacio Duhau del Park Hyatt y hasta el restaurante de Mauro Colagreco en Francia.

Después de recorrer el viñedo, se puede almorzar mientras se degusta alguna botella de la casa.

Para la visita en la bodega, aparece Emanuel, hijo de Sergio y experto en la elaboración.

En este momento, están en plena obra. La bodega anterior quedó chica y están pasando toda la maquinaria a un nuevo edificio, donde ya están algunos tanques, barricas y botellas.

El lugar recibe 14 mil turistas anuales. Ofrece alojamiento en carpa, motorhome y habitaciones. Su parque con parrillas rodeado de un arroyo y laguna artificial también invita a pasar el día.

Contra Corriente

El nombre de este emprendimiento se desprende de la sensación que tuvieron los dueños cuando quisieron invertir en el país. Ellos son de Estados Unidos y sostienen que cuando uno quiere hacer algo en Argentina todo es contra corriente.

El viñedo consta de cuatro hectáreas en las que se disponen las 4 variedades que lo componen: chardonnay, pinot noir, riesling y gewürztraminer. Ubicado a orillas del Río Percy, ofrece vistas increíbles mientras se recorren las vides y el spa.

La primera vendimia fue en 2017. Todos los empleados, no importa cuál es su rol, durante los meses de cosecha pasan horas cortando frutos.

Actualmente el 80% de la producción se exporta a Estados Unidos y el resto se puede encontrar en algunos locales de Buenos Aires, por internet y en la bodega. Las botellas están entre 3 mil y 6 mil pesos.

En la pequeña bodega se produce, se almacena y se embotella. Se realizan 4 etiquetas de las cuales 3 se comercializan en el país.

En la cata, tal vez el momento más esperado, nos dan de probar el gewürztraminer, chardonnay y pinot noir. El primero tiene una acidez alta, perfecto para acompañar con comidas asiáticas. El segundo, es una variedad que pasa por tanque, también con gran acidez.

Por último, al pinot, Sofía Elena, la especialista lo considera con complejidad. “Oles y sentís una cosa. A los 10 minutos sentís otra. La complejidad se alcanza mejor en lugares fríos”. Al paladar es liviano, pero el sabor queda en la boca.

Contra Corriente Lodge también ofrece alojamiento. Tiene un valor de 350 dólares con base doble y desayuno. El 95% de sus clientes son de Estados Unidos y suelen reservar con dos años de anticipación.

Casa Yagüe

Patricia Ferrari nos recibe en la chacra seguida de Charly, un jack russel que no paró de entretener a los turistas durante el recorrido. Marcelo Yagüe, su marido, se encuentra podando las vides, en busca calidad y no cantidad.

La primera plantación la hicieron en 2014 y la cosecha en abril de 2017. Casa Yagüe cuenta con 3 hectáreas sembradas en las que hay chardonnay, sauvignon blanc, cabernet franc y pinot noir.

La bodega es pequeña.“Quedó chica”, dice Patricia mientras explica que hay proyectos de ampliación. Además de las barricas, los tanques y las máquinas, cuentan con un laboratorio para ir analizando los diferentes estadíos del vino y probar diferentes combinaciones de cepas.

Producen tres mil botellas al año, que rondan entre los 5 mil pesos cada una. La mayoría se encuentra en Buenos Aires, pero también hay en Córdoba y Mendoza. Ya mandaron parte de su producción a Uruguay y Europa.

“La acidez de los vinos es especial para espumante”, explica y agrega que piensan para fin de año poder lanzar el primero.

La bodega es pequeña.“Quedó chica”, dice Patricia mientras explica que hay proyectos de ampliación. Además de las barricas, los tanques y las máquinas, cuentan con un laboratorio para ir analizando los diferentes estadíos del vino y probar diferentes combinaciones de cepas.

Producen tres mil botellas al año, que rondan entre los 5 mil pesos cada una. La mayoría se encuentra en Buenos Aires, pero también hay en Córdoba y Mendoza. Ya mandaron parte de su producción a Uruguay y Europa.

“La acidez de los vinos es especial para espumante”, explica y agrega que piensan para fin de año poder lanzar el primero.