A 50 años de un Golpe a la Democracia
Hace 50 años un golpe de Estado derrocaba al gobierno del Dr. Arturo Umberto Illia. Toda su acción de gobierno fue signada por la tolerancia, el crecimiento económico, la decencia en la gestión de la cosa pública, el desarrollo de la ciencia, la calidad de la educación universitaria sobre la base de la investigación y la libertad de cátedra y del mayor logro diplomático de la historia argentina; el dictado – en la ONU – de la Resolución 2065 con 94 votos a favor y ninguno en contra, que exigía al Reino Unido negociar la soberanía de las Islas Malvinas.
Ese gran presidente argentino, que dejó el gobierno con sus manos limpias y mucho más pobre que al comenzar su mandato, marca un fuerte contraste con el modelo de corrupción, saqueo y desmanejo del Estado imperante en la última década.
No se trató de un simple golpe militar, sino la suma de fuerzas económicas y sindicales que conspiraron para derrocar a un presidente que priorizando el interés del pueblo argentino, se había animado a poner justas reglas a industrias como la del petróleo y de los medicamentos.
Potenció a través de políticas activas el desarrollo de las industrias agropecuarias, favoreciendo su capitalización y desarrollo tecnológico, acelerando con el incremento de nuestras fronteras agropecuarias la integración regional- uno de sus paradigmas más acentuados, para lo cual desarrollo un plan de obra pública, en donde la comunicación de las regiones productivas se constituía en eje principal
Es imposible no tener presente su férrea determinación de anular contratos petroleros lesivos para la Nación, cuando hoy padecemos las consecuencias de contratos similares firmados por los gobiernos peronistas del Chubut en la última década, que entregaron por cuarenta años la riqueza hidrocarburífera provincial a empresas multinacionales, sin poner condiciones de inversión, garantías y protección del empleo o favorecer la conformación y el fortalecimiento de las PYMES regionales.
Que el recuerdo de aquel golpe de Estado, en donde la intolerancia, el totalitarismo y la miopía autóctona, conjugadas en las fuerzas militares, corporativas, empresarias y sindicales perpetraron la destitución del Dr. Arturo Illia, sirvan para entender de hay historias que se repiten y cómo los intereses sectoriales buscan desestabilizar gobiernos surgidos de la voluntad mayoritaria del pueblo.
A 50 años de ese nefasto amanecer del 28 de junio de 1966 también es bueno tener presente las palabras del Presidente Illia al general desleal que por la fuerza lo removía de su cargo: “La violencia la acaban de desatar ustedes en la república. Yo he predicado en todo el país la paz, he asegurado en todo el país la libertad. Ustedes no tienen nada que ver con el Ejército de San Martín y de Belgrano. El país les recriminará siempre esta usurpación y hasta dudo de que sus propias conciencias puedan explicar lo hecho».
UNIÓN CÍVICA RADICAL – CHUBUT