Ingram: debemos recordar a aquellos que hicieron historia, pero también visualizar a los hombres y las mujeres que en el día a día aportan lo suyo

Con un fuerte discurso regional y poniendo en contexto a los hombres y mujeres que aportan a la comunidad el intendente de Trevelin, Héctor “Cano” Ingram encabezó el acto en conmemoración del 25 de Mayo en la escuela 96 de Aldea Escolar.

Estuvo presente la presidenta del HCD, Claudia Garitano, los concejales Emilia Méndez, Carlos Ríos y Jorge Rocha. Además el diputado provincial Carlos Mantegna, el secretario de cultura de Trevelin, Leonardo Mosquera la directora de la institución, fuerzas cívico militares y público e general.

A continuación palabras del intendente vertidas en su discurso.

Antes que nada, agradecer a la comunidad educativa de Aldea Escolar y a todas las familias por recibirnos.

Y agradecer a quienes llevaron adelante el trabajo realizado para decorar la escuela y organizar el acto.

Realizar actos centrales en fechas patrias o conmemorativas en los parajes era una propuesta que con el equipo de trabajo teníamos desde inicio de gestión.

 La pandemia de covid19 nos dejó sin muchos actos, pero una vez que comenzamos a volver a la normalidad, retomamos esa idea.

Y comenzar con la celebración de un 25 de mayo no es casualidad.

Desde nuestra mirada histórica y política, aquel 25 de mayo de 1810, es una de las fechas más importantes del proceso histórico, que se venía gestado desde varios meses antes y que se extendió por varios años posteriores, y en el cual la palabra soberanía comienza a tener significado para los argentinos y argentinas.

Claro que, como todo proceso histórico, no fue perfecto. Porque esos procesos son llevados adelante por hombres y mujeres, cada uno con sus intereses, sus ideas, sus aciertos pero también sus errores.

De lo que, si estoy seguro, es que allí no había angustia sino fe y dignidad.

Que no había nostalgia, sino que maduraba una idea de construir una nueva nación, un país.

212 años después, es nuestro deber honrar a aquellos hombres y mujeres que tuvieron la convicción y decisión de cambiar las cosas.

Y estoy seguro que a lo largo de cada uno de estos 212 años, la gran mayoría de los argentinos y argentinas han honrado a aquellos próceres.

Algunos con hechos trascendentales como los miles de hombres y mujeres que acompañaron a San Martín, Belgrano, Güemes, Juana Azurduy, Brown, Las Heras, María Remedios del Valle  y otros héroes y heroínas de nuestra tierra latinoamericana, en las guerras de emancipación.

Otros haciendo patria en los confines del mundo, allá en la Antártida.

Otros poniendo el cuerpo en Malvinas en 1982. Aquí, en Aldea Escolar tienen el orgullo de tener a combatientes de esa guerra. Y en este acto tenemos a algunos de ellos presentes.

Otros poniendo satélites en órbita, inventando el by pass o fabricando vacunas.

Y otros, desde el anonimato, como ocurre por ejemplo aquí, en Aldea Escolar, poniendo las manos en la tierra para producir, en las escuelas para enseñar, en las oficinas para proyectar, en la obras para levantar paredes, en el puesto sanitario para curar, cargando una motosierra en el bosque, engordando animales y desde cientos de otras funciones, con las que también se rinde homenaje en el día a día a quienes en el 1810 comenzaban a transitar este camino.

Por eso decidimos hacer actos centrales en los parajes.

Hoy acá, en Aldea Escolar. El 9 de Julio será en los Cipreses y así lo iremos haciendo luego en Lago Rosario y Sierra Colorada.

Porque en estas fechas debemos recordar a aquellos que hicieron historia, pero también visualizar a los hombres y las mujeres que en el día a día aportan lo suyo para engrandecer a la patria.