La huerta agroecológica familiar: un aula abierta al cielo

 

Luego de tres meses dP6050302_e intensas capacitaciones realizadas en instalaciones del INTA Chubut, la edición otoño-invierno del Curso de Huerta Orgánica Sustentable tuvo un emotivo cierre con la entrega de diplomas a los participantes. 

Promotora del cambio, la huerta se abrió espacio en la tierra, en donde chicos y grandes  comparten el trabajo con las semillas y colaboran entre sí con la esperanza de darle vida a una hortaliza, a un frutal, o simplemente modificar un espacio de la casa. La serie de encuentros del curso, en los que se involucraron diversas temáticas asociadas a la iniciación en huerta, comenzó con la entrega de un kit de semillas con distintas variedades de hortalizas y especies aromáticas, seleccionadas por el Programa Pro-Huerta para que los participantes pudieran comenzar el recorrido desde el inicio del ciclo de vida de la semilla – con su siembra – hasta la cosecha, en la obtención de hortalizas listas para el consumo.

Con la tierra como aula, y la motivación en el aire,  el curso organizado  por la Agencia de Extensión Rural ViRCh del INTA Chubut y la Coordinación Provincial del Programa Nacional ProHuerta, se orientó en la realización de talleres teórico-prácticos que abordaron temáticas y experiencias vinculadas a la agroecología y sostenibilidad de los sistemas de producción a baja escala, ubicación de la huerta, suelo orgánico y compost, planificación de espacios para la implementación de huertas familiares, manejo orgánico, identificación y manejo de plagas y enfermedades, entre otras temáticas como: características de suelo, impacto de la energía solar en cultivos, prevención e influencia de bajas temperaturas, cuidado de plantines, repique y técnicas orgánicas para el mejoramiento de la producción.

La serie de talleres también abarcó charlas sobrearmado de microtúneles, manejo de invernáculos, poda y desmalezado, protección del suelo, y sistemas de riego. Los participantes pudieron obtener además orientación técnica acerca de productos comerciales orgánicos, y producción y usos de especies aromáticas.

Como cierre del curso, en las instalaciones de la Estación Experimental Agropecuaria del INTA, los participantes acudieron a una charla sobre cocina saludable, brindada por el Profesor Gastronómico Juan Pablo López, quien colaboró en la reflexión y el intercambio acerca de la inclusión de frutas y hortalizas en la dieta diaria. La actividad se coronó con un grato almuerzo realizado por los participantes con los productos obtenidos de la huerta de cada uno de ellos.

Luego de compartir el almuerzo, se realizó el cierre oficial del curso con la entrega de diplomas para los asistentes. Allí se hicieron presentes el director de la Estación Experimental Agropecuaria Chubut, Nicolás Ciano, el Jefe de Agencia de Extensión Rural ViRCh, Agustín Pazos, el Coordinador Provincial del Programa ProHuerta, Mirco Muñoz, y el técnico que llevó adelante las capacitaciones, también perteneciente al mismo programa, Martín Femenías.

En el acto, Nicolás Ciano, en representación de INTA resaltó “el valor que tiene para cada uno poder contar con estas herramientas que nos da el ProHuerta; para quienes participan, la satisfacción es enorme, se aprenden una infinidad de cosas que son útiles para el día a día. Para nuestros técnicos, los que dan cada una de las capacitaciones, es una satisfacción aún mayor: no sólo comparten técnicas, sino que también aprenden del saber que cada uno de los participantes aporta. Esto permite que haya un ida y vuelta en el conocimiento, y se hacen más ricos y provechosos los encuentros”.

Por su parte, el coordinador provincial del programa, Mirco Muñoz remarcó que a través de ProHuerta, cultivar personalmente las hortalizas se constituye como la herramienta fundamental desde la cual se desarrollan habilidades y competencias técnicas, personales y emocionales, fortalecidas por la generación de vínculo”, y agregó además que fundamentalmente con estos encuentros “se profundiza la idea de la soberanía alimentaria objetivo fundamental que persigue Prohuerta”.

La propuesta del programa combina diversas técnicas para que, quienes se acercan a los encuentros, jornadas y capacitaciones, puedan implementar la huerta como una elección de vida asociada a lo cotidiano, poniendo en el centro de la escena el valor y la importancia de la autoproducción de alimentos.

Acción en todo el suelo chubutense

De esta manera, ProHuerta siembra un modelo educativo-participativo que asiste en la autoproducción de alimentos, trabaja en profundidad y desde la transformación social, mediante cursos, capacitaciones y jornadas en distintos espacios y localidades. En Chubut, el movimiento y estrategia de ProHuerta se articula a través del trabajo conjunto entre promotores voluntarios e institucionales de la provincia, en las múltiples oficinas del INTA emplazadas tanto en los centros urbanos como en las comunas rurales de las pequeñas localidades del interior. En todos los puntos de la provincia, se canalizan demandas específicas vinculadas a la producción de alimentos para consumo familiar, cría de aves y pequeños animales de granja, control de plagas y enfermedades en cultivos en forma casera y mejoramiento de los sistemas de riego entre otros temas.

De la mano de Prohuerta en Chubut, los suelos se han convertido en aulas con mirada al cielo, en las prácticas ancladas en la tierra y en el armado de huertas que dan vida a los cultivos, en el intercambio de cada experiencia, en la recuperación de los saberes ancestrales y en la importancia del trabajo colaborativo; también descansa en cada encuentro, la importancia de contribuir a la soberanía y seguridad alimentaria como una elección de vida, como bandera propia pero a la vez colectiva.

Para mayor información respecto de futuros cursos y  del programa, contactarse al correo: femenias.martin@inta.gob.ar

 

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