Un anónimo le fabricó una casa al ermitaño del Collón Curá

Luego de una exitosa campaña solidaria realizada el año pasado, en esta oportunidad, una persona que pasó varias veces por el lugar donde reside Argentino Aranea, aportó con materiales y trabajo y ahora el solitario hombre tiene una vivienda mucho más digna que la anterior.

Muchas historias se han elaborado en base a la vida de Libertador Argentino Aranea. Sin embargo, la verdad es que hace más de 20 años que vive a un lado de la ruta, soportando el crudo invierno y el sofocante calor de la región. Cuantas veces se escuchó contar la supuesta historia sobre la vida de aquel ermitaño, que vive al costado de la ruta a Neuquén, en plena bajada del Collón Curá.

Se dijo que era un médico que tuve un accidente y que en él, falleció toda su familia y que por la depresión se quedó viviendo con poco en la zona del deceso. Sin embargo, no es así, según su propio relato.Lo cierto es que ese hombre vive en el kilómetro 1508 de la Ruta Nacional 237, en una curva donde hay guardarraíls que fueron colocados justamente por su presencia allí.

Si los conductores prestan atención, hay una tarima donde se puede dejar ropa o alimentos, justo al lado de la ruta.Hasta hace unos días vivía en una pequeña tapera, abajo, casi no se ve desde la ruta. Pero si uno baja del vehículo, saluda, silba o llama, Libertador Argentino Aranea asoma su desvencijada barba y saluda, aguardando por la solidaridad de los eventuales conductores.

El año pasado un vecino de Bariloche, Luis Barrales, organizó un grupo de Facebook llamado “Todos por Argentino” y desde allí, armó una cruzada a favor de Aranea, por la cual le llevaron numerosos alimentos, colchones y provisiones.

Sin embargo, el hombre no quiso que le construyeran una nueva vivienda. Ahora, una persona, acompañado de dos hombres más, aportó todos los materiales y el trabajo y de manera anónima, fue un día con una suerte de casa rodante y en algunas horas, levantó una casilla de chapa, con platea incluida, puso una cama y un colchón nuevos y acomodó la vieja salamandra de Argentino.

Es una muy buena noticia para el ermitaño caballero, el cual ahora ha pedido un gato para que le haga compañía, ya que al que tenía lo atropelló un camión. Allí pasa todos sus días este hombre, que muy de vez en cuando va a Dina Huapi a visitar a un hermano que reside allí y luego vuelve. Por las tardes, suele tener como compañeros a dos chanchos jabalíes, a los que alimenta, y por eso vuelven a diario.Argentino es hijo de puesteros de la zona.

Sus padres trabajaron para la empresa Lahusen y desde que nació vivió con sus padres como puestero.Le encantan los churrascos, lo vuelve loco la carne. Tal vez, la falta de costumbre es la explicación. No le gusta el pueblo. El propio Argentino supone que hace más de 20 años que está viviendo en ese lugar.

Ahí está cómodo, no quiere cambiar su vida. Por lo menos, eso ha expresado en reiteradas ocasiones.Su edad es una incógnita, ya que no lleva muy bien la cuenta. Argentino dice que el tiempo lo maneja “así nomás”. No conoce los celulares ni nada de la tecnología.

No tiene espejo, por lo que no se corta el pelo ni rasura su barba. Utiliza una tasa de un camión como palangana, donde lava sus ajadas manos antes de saludar a la gente que se acerca a visitarlo o a darle donaciones.

La policía va a verlo cada tres días para ver como está, cuando hacen el relevo de Piedra del Águila a Collón Curá. En realidad, le tocan bocina y aguardan a que salga y siguen. Si por alguna razón no se asoma, bajan a ver qué pasó.A Argentino le gusta fumar a la noche, no toma y sabe leer.

Arma tramperas para cazar liebres, escucha mejor del oído derecho que del izquierdo y se lo ve bien físicamente. Y algo increíble: soporta temperaturas de 15 o 20 grados bajo cero, sin mayor abrigo.Para quienes quieran sumarse y ayudar u ofrecer donaciones, pueden sumarse al grupo de Facebook “Todos por Argentino”. Allí, muchos vecinos solidarios siguen la actualidad del hombre, ya que al pasan le dejan comida, ven como se encuentra y luego lo escriben en la red social.

La historia de Libertador Argentino Aranea es curiosa por donde se la mire. Hasta su nombre parece irónico, al ver cómo vive. Pero él es feliz así y se debe respetar su voluntad, pero ayudándolo a estar mejor.

Fuente: El Cordillerano